Un vistazo a la vida de Alfredo Espino
Sábado, 5 de Septiembre de 2009
Ayer fui a la feria de libro. La entrada era gratis, solo cobraban el parqueo. La feria solo ocupaba la parte central del piso de abajo del pabellón centroamericano.
No pude comprar mucho porque a excepción de una librería, todos las demás y los expositoreso solo aceptaban dinero en efectivo, no tarjetas.
Así que compre 3 biografías. La que más me interesaba, de 158 páginas la leí ayer mismo en la noche al llegar a mi casa. Era una biografía de Alfredo Espino. Por muchas razones, la vida de ese escritor me ha interesando sobremanera, entre otras cosas, porque murió justo a la edad que Victor, un bloguero amigo mío, acaba de cumplir, 28 años.

El libro se llama La lira, la cruz y la sombra, y su autor es el literato, catedrático de la UCA y columnista el dia sábado de La Prensa Gráfica, Francisco Escobar, premio de cultura 1995.
Debo decir que he quedado encantando pero también decepcionado del libro y explico porque.
Encantado, porque es la primera vez que leía algo que no conocía de Alfredo Espino. De hecho, lo único que conocía era que nació en 1900, murió en 1928, que escribió poesía que solo fue recopilada por su hermano e impresa hasta 1936, 8 años después de su muerte bajo el titulo de Jícaras Tristes.
En el libro, conocí otras fotos de él, de sus hermanos y sus papas. El libro contiene una crónica, muy al estilo de las columnas de Escobar los días sábados en La prensa Gráfica, de cómo era la vida en el San Salvador de principios de siglo desde el punto de vista de una señora comerciante en pequeño, clasemediera, pudiera decirse. El San Salvador que le toco vivir a Espino.
Me gusto saber también que él era bien amigo de Salarrué (fallecido en 1975), otro de los escritores salvadoreños favoritos para mí y saber también, lo de siempre, como los círculos actuales culturales le achacan a Espino su falta de “compromiso” político y que sus poemas eran tan breves como tarjetas postales.
Decepcionado quedo porque el libro no es una biografía en el sentido pleno de la palabra. Francisco Escobar sostiene al principio del libro un dialogo “imaginario” con Alfredo Espino, presenta una pieza de teatro donde los personajes son los padres del escritor donde sostiene conversaciones que pudieron pasar, pero que son ficción, en realidad, y al final del libro, una especie de diario personal (que es ficticio totalmente) y un discurso de Alfredo Espino, pidiendo al indulgencia del lector por el trabajo de Francisco Escobar.
Seguro que alguien pensara que mis quejas se derivan de la forma en que es presentada la biografía, pero no es eso. A mí me gusto el dialogo, la pieza de teatro, el diario, y el discurso final. Lo que no me gusta es la falta de detalles apoyados en la realidad. Se menciona que es posible que Espino se haya suicidado por líos de amores, pero no hay una sola prueba que sostenga tal tesis, entre otras cosas.
En fin, disfrute la lectura del libro y lo volveré a leer, pero no puedo recomendarlo como una biografía de Alfredo Espino. Diría que carece de rigor histórico.
Si quiere leer criticas más respetables de libro, que es muy barato en precio monetario por cierto, puede leerlas aquí:
- En el reportaje publicado en El Diario de Hoy en 2003 de Luis Antonio Chávez titulado La lira, la cruz y la sombra.
- En el blog de Rafael Menjivar, quien no menciona ni el libro ni el autor, pero si critica la manera de llamar a Espino “Poeta Nacional” y la tesis del suicido presentadas en el libro. Lea con pinzas sus comentarios, porque aunque suele ser muy atinado en sus opiniones el Sr. Menjivar (por otra parte un excelente escritor y periodista) tiene también muchas riñas con gente del “gremio cultural” entre las cuales se encuentra Carlos Cañas, uno de los “investigadores históricos” de Escobar para escribir el libro tal como el autor lo menciona explícitamente.





















