
No voy a escribir mucho sobre el golpe de estado de nuestro vecino país. Se han escrito miles de líneas al respecto, algunas buenas, otra no tanto, sobre las causas, efectos y lecciones del suceso. En particular, me quedo con dos columnas de opinión al respecto, la que escribió y salio publicada el día lunes, un día después de la asonada, por Paolo Lüers y la otra publicada el día martes o miércoles por Salvador Samayoa. Ambos columnistas son de izquierda que no esconden su aversión por el presidente derrocado, ni por el presidente venezolano Hugo Chavez, que al principio criticaba a los gringos por su permanente influencia en los asuntos de America Latina, para terminar haciendo lo mismo. Hipócrita el tipo. El punto es que ellos, sin ser chavistas ó zelayistas escriben porque, es un retroceso, un error, el golpe del estado.
Tampoco voy a escribir sobre el papel vergonzoso de los medios de comunicación hondureños, ni sobre el silencio ensordecedor de ASDER que emitía comunicados cuando Chávez no renovó la licencia para televisión abierta a un canal, pero que no ha dicho nada sobre como los golpistas aplicaron la censura en los medios hondureños e internacionales.
Mi riña es con las fuerzas militares. Un post que escribí hace una eternidad en el blog, en el que comentaba sobre lo deseable que sería que desaparecieran las fuerzas armadas, atrajo comentarios exaltados de militares diciéndome que era solo un “civilón” o que la “fuerza armada vivirá eternamente” o algo parecido. En otros post de otros blogs he comentado sobre la enorme cantidad de dinero que nos ahorraríamos –justo como Costa Rica- de no tener un ejercito.
Entiendo el argumento de algunos que el ejercito es una especie de “garantía” de que un país nos invada y no tengamos con que defendernos. El problema con ese argumento es que como en el caso del conflicto de Georgia del año pasado, se ve que tener un ejercito no es garantía de que no te van a invadir y que el país perderá, y que la unica garantía es que tus aliados te ayuden y defienden. Otro problema del argumento es que en más de 60 años, Costa Rica permanece sin ser invadida por ejércitos extranjeros, a pesar de no tener ejercito.
De hecho, lejos de ser una garantía de estabilidad, las fuerzas armadas en America Latina han sido una amenaza permanente a la democracia y al estado de derecho. Por supuesto, como lo demuestra el caso Hondureño, las cosas cambian. Antes los ejércitos, derrocaban gobiernos y mantenían dictadores militares que sostengan su estatus y privilegios. Hoy, en Honduras, el ejército actuó cuando vio amenazado su estatus, exilio a punto de fusiles al presidente electo, y con eso se contento, con que sus privilegios sigan igual.
Aun pensando así, me quedo estupefacto al leer la entrevista que El Faro le hizo al asesor jurídico de las fuerzas armadas Hondureñas, Coronel Herberth Bayardo, un tipo que esta anclado en los años 50. Da pena ajena leer a un militar y a la vez jurista, tan retrogrado, tan gorila. Antes de leer esta entrevista recordemos lo que dice el artículo 271 de la constitución de Honduras:
Las Fuerzas Armadas de Honduras, son una Institución Nacional de carácter permanente, esencialmente profesional, apolítica, obediente y no deliberante. Se constituyen para defender la integridad territorial y la soberanía de la República, mantener la paz, el orden público y el imperio de la Constitución, los principios de libre sufragio y la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República.
Ahora leamos algunas declaraciones del coronel Bayardo:
- Pregunta de El Faro: Dice “nosotros tomamos la decisión…” ¿Quiénes la tomaron?
- Respuesta: Yo hablo del conjunto de la Fuerza Armada. La decisión de sacarlo a Costa Rica la tomamos nosotros como Fuerza Armada. La Junta de Comandantes.
- P: ¿Y el general Romeo Vázquez estaba ahí?
-R: Sí, claro. Medimos las consecuencias de lo que iba a suceder si nosotros lo dejábamos en el país. Medimos los riesgos y lo que podía suceder.
[…]
-P: ¿Usted dice que por evitar un derramamiento de sangre desobedecieron esa orden de la Corte Suprema?
-R: Correcto.
-P: ¿Así es?
-R. […] Nosotros somos hombres de principios, hombres de honor. Fue una decisión dolorosa dar ese paso.
Pero las barrasadas del coronel no terminan alli. El supone que decir que alguien es de izquierda o chavista es como decir que ese alguien es un delincuente. Y de nuevo el olor viejo de las dictaduras militares del siglo pasado asoman, porque bastaba colgarle un sanbenito o etiqueta a cualquiera [antes era el de comunista, hoy es decirle chavista) para justificar como causa suficiente, ir a traerlo a su casa, torturarlo y desaparecerlo (lo peor), o exiliarlo.
-P: Pero coronel, ese señor que usted dice que les da frío tenerlo de comandante fue electo por el pueblo para ser presidente.
-R: Él es de un partido de centro izquierda y empieza a dar el giro a partir de que el año pasado el presidente Chávez lo pone en evidencia públicamente.
[…]
-P: Zelaya dice que con los soldados que entraron iban civiles encapuchados
-R: No es cierto.
-P: La canciller dice lo mismo. ¿Por qué procedieron contra la canciller? ¿También había orden de captura?
-R: Sí, claro.
-P: ¿Y a ella de qué la acusaban?
-R: Mejor diga de qué no la acusaban, porque qué no hizo esta gente…
-P: … ¿Y dónde está esa orden de captura?
-R: En su momento van a salir todas esas órdenes de captura.
[…]
-P: ¿Aceptarían un acuerdo político para que regrese Zelaya?
-R: No sabría contestarle, porque no me corresponde tomar esa decisión. Sinceramente… no sé qué se haría. Si eso llega a suceder eso va a ser el principio del fin del Estado de Derecho en Honduras. Porque él no va a cambiar, va a seguir con sus ideas izquierdistas.
[…]
-P: ¿Se siente más cómodo el ejército con un Comandante en jefe de derecha que con uno de izquierda?
-R: Nosotros en 1980, yo era subteniente, combatimos los movimientos subversivos acá y fuimos el único país que no tuvo una guerra fratricida como los demás. Difícilmente nosotros, con nuestra formación, podemos tener relación con un gobierno de izquierda. Eso es imposible. Yo personalmente me hubiera retirado, porque mi pensamiento, mis principios, no me hubieran permitido comulgar con eso.
Esta ultima declaracion del coronel me da risa, porque ademas de retrogrado, es mentiroso. Ha tenido a un presidente “izquierdista” desde hace 3 años pero alli ha seguido mamando de la teta enorme economica del ejercito hondureño.
Como conclusión, pues eso, para eso están las fuerzas armadas, para bajarse cuando se sienten amenazadas, al presidente con ideas izquierdistas.