
[Denos] aunque sea unos 20 dólares para que le podamos dar de comer a nuestras familias”
– José Reyes, miembro de la seleccion salvadoreña en 2007 y actual jugador del Club Deportivo Atlético Balboa, suplicando parte de su salario.
Claudío Martinez, bloguero y periodista deportivo salvadoreño de origen argentino, expone brillantemente en su blog la critica situación de los futbolistas “profesionales” salvadoreños y recoge las desesperadas palabras del jugador Reyes. El termina su ultimo post con estas frases:
La frase más escuchada durante la semana en las radios proviene indistintamente de dirigentes, técnicos y jugadores. ”Le pedimos a la afición que apoye y llegue al estadio”, repiten a cada instante. Así y todo, la gente hace oídos sordos y prefiere cualquier otro tipo de salida –la mayoría incluso más cara- que ir a ver fútbol.
Me llama la pregunta que formula Claudio. Esa es justamente la pregunta que parecen nunca plantearse los dirigentes de futbol: ¿Por qué la gente prefiere ir a cualquier otro lugar y no al estadio, a excepcion de las grandes citas de la final del torneo o cuando juega la selección contra una selección fuerte?
Hace tiempo, en este post escribi una perorata sobre el asunto, que hoy recorto para dejar lo que me parece es esencia la respuesta a esa pregunta, o al menos, parte de la respuesta:
¿Se imagina que pasaría si ir al cine a ver una película, significara que usted tiene que llegar 3 o 4 antes de que empiece la película, hacer cola bajo el sol, para luego, no saber si tendrá efectivamente un asiento y quizás le tocara ver parado la película? Y que durante el tiempo que mire la película, tiene que estar expuesto a que los otros asistentes, le rompan la ropa solo porque no les gusta la combinación que escogió, o que le tiren comida, o peor aun, que le lancen desechos humanos inmundos? Y que lo único que puede comprar para comer, es comida hecha en condiciones de higiene mínimas o inexistentes? ¿Y que los únicos sanitarios disponibles están sucios, repletos de inmundicia y sin agua?
Bueno, si eso significara una salida al cine, seguramente el concepto de “ir al cine” seria desconocido para muchos como ahora lo es ir al estadio a ver un partido de fútbol. Nadie en su sano juicio pensaría en invitar a su novia, o mamá o hermana o amiga ir a ver una película para exponerlas a semejante salvajismo. Nadie pensaría en llevar a sus hijos a una salida al cine. Y eso es justamente lo que sucede cuando se habla de partidos de fútbol. Pareciera que en este país, la única audiencia que puede asistir a los estadios son hombres. Y si estos son borrachos cerveceros, mal hablados, violentos y agresivos, sin el más mínimo respeto a los aficionados del equipo contrario, mucho que mejor. La “licencia para asistir al estadio” solo se “emite” a la gente que deja baños apestosos, que mancha y destruye cualquier mobiliario, que escupe, orina y tira sus desechos a los demás y que se torna agresiva arropada entre la muchedumbre.
Estúpidamente, sin embargo, los medios de comunicación se refieren a esta clase de personas como la “noble afición”.
Estúpidamente también, ni los directivos recientemente electos de la federación de fútbol ni ningún directivo de algún equipo de la primera división se ha pronunciado contra las aberraciones que suceden en los estadios, ni han anunciado medidas que garanticen que llegar al estadio a ver un partido debe ser visto como un evento de entretenimiento familiar. A ellos parece gustarles el estatus quo.
¿Tienen tan poco sesera que no se dan cuenta que atrayendo a familias enteras a los estadios se lograrían mas ingresos para la tan ansiada solvencia económica? ¿Acaso no entiende que países como España, Italia o la mas cercana Costa Rica tienen mas éxito en su fútbol precisamente porque tienen mas ingresos y esto es resultado de hacer mas seguro la asistencia a un evento deportivo? ¿No han visto fotos o nunca habrán asistido tales mediocres a otros estadios para darse cuenta como en esos países, gente normal y decente con su familia o grupos de chicas o mujeres adultas acuden al estadio para apoyar a su equipo de la manera mas normal en las secciones o localidades populares? ¿Acaso no imaginan que si lograran que los estadios fuesen seguros y a los revoltosos se les castigara en el acto de la manera mas dura (hasta prohibiéndoles la asistencia a los estadios) la gente decente se animaría a ir a los estadios, gastar su dinero en ello, y las jornadas futbolísticas serian autenticas fiestas populares? ¿Es que no hay nadie que les diga a ellos, que al estadio es mas conveniente que llegue una familia, papá, mamá, hijas e hijos, y que ellos gastarían mas en entradas, alimentos y maltratarían menos las instalaciones del estadio que el que lleguen ahora una pandilla de cinco de un barrio o colonia que compran la entrada mas barata y que en un afán por exhibirse delante de los demás, beben, gritan, escupen, vomitan y orinan donde quieren y manchan y destruyen lo que pueden?