La cuestión de la pólvora maldita
Miércoles, 30 de Diciembre de 2009

He notado a lo largo del tiempo, cuando he escrito en este blog sobre el tema de la polvora, la tendencia de algunos a reducir el problema a los niños quemados por la falta de cuido de los adultos que debían vigilar.
Y aunque es cierto que concuerdo que hay clara negligencia en algunos adultos a vigilar a los niños cuando estos manipulan polvora, no menos cierto es que este problema no es así de sencillo.
Un doctor decía ya hace un año que no existe la polvora segura.
En realidad, toda esta industria de fabricar, distribuir y vender pólvora no solo causa niños quemados sino representa un verdadero peligro incluso a quienes no la usamos y compramos.
Dejo a continuación, algunos recortes de un reportaje que publica La Prensa Gráfica sobre el tema bajo la firma de Isabela Vides:
Los puestos no cumplen con ninguna medida de seguridad: no están hechos de madera, se encuentran al aire libre, tienen productos inflamables cerca, no hay barriles con agua para apagar un posible incendio, el sol les pega de frente… y la lista continúa poniéndose aún peor cuando el contexto son las calles de San Salvador.
[…]
Pero si uno se acerca y –como quien no quiere la cosa– pregunta “¿tiene silbadores?”, las cabezas se mueven hacia arriba y abajo acompañadas de una sonrisa de complicidad.
Los silbadores, los morteros mayores del número 5 y los fulminantes están prohibidos por legislación desde hace tres años; aún así siguen siendo accesibles a la población.
Pero acá de igual manera se venden a $0.50 el rollito de 10 y a $5 la caja de 100 silbadores.
Tanto así, que ahora uno de los cinco menores que aún guarda cuidados en el Hospital de Niños Benjamín Bloom tiene un 70% de su cuerpo con quemaduras debido al estallido de unos silbadores.
[…]
Este año, tan solo para las fiestas navideñas 16 menores se han quemado con pólvora.
Las instituciones dicen que son los padres quienes deben tener el debido cuidado cuando sus hijos manipulan pólvora, pero en las estadísticas también hay cuatro adultos con quemaduras de alguna envergadura debido a los cohetes.
[…]
Según dijeron las autoridades, la preocupación al respecto de estos petardos es que pueden –en el caso del exterminador– incluso cercenar miembros de una persona adulta, que la apariencia de estos es pequeña y podría pasarse por alto el hecho de ser realmente letales.
Escrito por Soy Salvadoreño
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