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El libre mercado y los sueños

Miércoles, 28 de Mayo de 2008

Quien haya transitado el centro de San Salvador entre las 6:30 AM a las 7:30 PM sabe que lo que predomina a esas horas en las principales calles de la ciudad capital son buses con su consiguiente contaminación de ruido, gases tóxicos y desorden del trafico; vendedores y compradores con su consiguiente desorden en las aceras, multiplicación de champas de cartón y laminas, hedor y basura.

Así es la ciudad capital de día. Solo durante las noches y madrugadas se puede caminar por las calles de San Salvador sin encontrarse a los elementos antes mencionados que son sustituidos por barrenderos de la Alcaldía municipal, algún que otro vigilante desvelado y legiones de bolos y mujeres de mal vivir reunidos en los bares, chupaderos y discotecas que se ubican mas que todos en los barrios del suroeste de la ciudad capital. De allí no hay mas nada que edificios solos y desvencijados.

El año pasado justo por las fechas de la navidad, cuando el desorden causado por buseros, vendedores y compradores se multiplica exponencialmente, los dos medios impresos mas conocidos sacaron en un mismo día en su portada, fotos sobre el desorden que impera en esta ciudad y con criticas abiertas a la gestión de la alcaldesa.

Esas portadas me llamaron la atención, porque aunque reflejaban una gran verdad (yo trabajo en el centro de San Salvador, la mayor parte del tiempo) sobre el estado de la ciudad capital y la gestión de la alcaldesa también revela a grandes rasgos como funciona el libre mercado. Los defensores del libre mercado dicen que este funciona mejor con el mínimo de regulación del estado porque tanto vendedores como compradores sabrán como encontrarse si existe oferta y demanda.

La ciudad capital es un libre mercado o mercado libre, como guste. En cualquier sentido que usted lea esa frase. Sin ninguna intervención gubernamental, ni del ejecutivo de Saca, ni de la alcaldesa Menjívar, los vendedores no se mueven de sus champas y de su desorden de aceras porque allí es donde llegan los clientes. Si ellos no vendieran por su desorden, estén seguros que ya se hubieran movido de allí. Lo curioso de todo es que quienes critican mas la gestión de la alcaldesa al respecto son esos medios de derecha, que claramente son pro-libre mercado. Lo irónico es que una alcaldesa de izquierda sea la que “promueva” este libre mercado por su omisión de trabajo.

Otro tanto pasa con el sistema de transporte publico. Los buses pasan por la capital causando desorden, ruido y contaminación porque es allí donde están los clientes. ¡Que viva el libre mercado!

El problema es que algunos, aunque nos guste el libre mercado (y a otros que no) nos gusta soñar tambien. Cecibel Romero es una de esas personas. Ella, periodista que trabajaba antes con La Prensa gráfica, y que ahora trabaja como corresponsal para un medio europeo, escribe un blog publicado por el sitio web de la radio 102.9 FM (Su blog es uno de los mejores en torno a temas de actualidad y política). En su ultimo post, después de presentar una foto hermosísima del Teatro Nacional tomada de noche y sin los vendedores y buses que acostumbran rodear durante el día este bello monumento nacional escribe:

Voy a guardar esta foto en mi memoria. No solo porque aprecio a Francisco Alemán (fotoperiodista de LPG) y su hábito de tecolote; trabaja todos los días a la hora que la mayoría duerme. También porque la imagen parece un instante de mitad del siglo pasado y no de nuestros días.

[…]

El representante de los vendedores Vicente Ramírez expresó, con convicción, que iban a esfumarse por 24 horas en honor a los ministros culturales que visitaban el país e irían a conocer ese patrimonio arquitectónico, pero que luego llegarían nuevamente a secuestrar el espacio público, a impedir que esa foto sea real y no solo parte del sueño de todos los salvadoreños en la noche del jueves 22 de mayo (cuando se tomó).

[…]

Los vendedores dicen que en un mes más se retiran y que entonces veremos otra vez la foto del sueño… y , no solo eso, que ésta será permanente. Tengo mis dudas; ese líder no me merece ninguna credibilidad. Lo que sí es cierto es que hay cosas que no deberían ser negociables.

Yo, igual que Cecibel, también sueño con una capital limpia y bonita. Sin buseros y sin vendedores y compradores en aceras llenas de champas. Creo en el libre mercado, pero no quiero ese libre mercado en la ciudad capital. Creo que algunas cosas no son negociables y esa es una de ellas. Quiero intervención gubernamental fuerte. Quiero un alcalde o una alcaldesa que presente y ejecute una solución para quitar a los vendedores de las aceras y plazas de San Salvador. Quiero un ejecutivo con un presidente y un vice-ministro de transporte que presente y ejecute una solución para que el transporte publico de San Salvador sea ordenado y lo mas libre de contaminación posible.

Lastima que mi sueño y el de Cecibel, que creo que es, el de miles de capitalinos, sea solo un sueño. La realidad del libre mercado se impone, apoyado por políticos de derecha y de izquierda, como Saca y como Menjívar