Protección de datos personales
Jueves, 3 de Abril de 2008

Sus nombres y apellidos. Su sexo y edad. Su dirección y teléfonos. Sus ingresos y sus deudas. Su empleo y sus hobbies. Los números de sus documentos. Todo esto representa su información personal. ¿Qué precio le daría a cada uno de esos datos, suponiendo que quisiera venderlos?
La semana antepasada me hice esa pregunta por una llamada que recibí de parte de una señora que decía representar una empresa que nunca he escuchado y que no puedo encontrar en Internet. La señora del “Grupo INTERBAC” quienes dicen representar una marca de tarjeta de crédito, decía que yo me había “ganado” una cena para dos en el restaurante Inka Grill de la Zona Rosa y un descuento del 50% en un hotel de Apaneca. Le pregunte que tenía que pagar, acostumbrado a esas llamadas que dicen que uno se ha ganado algo pero tiene que pagar algo. Una estafa, pues. Ella me dijo que no tenia que pagar nada, solo tenia que contestar unas “preguntas”. Y si, las preguntas eran los datos mencionados antes, incluyendo que le dijera cuantas tarjetas tenia y de que tipo era. Le conteste diciendo que prefería ir a la oficina de ellos para responder las preguntas y recoger el vale o lo que fuera de lo que había “ganado”. Me dijo que no. Que tenia que responder las preguntas para que ellos se aseguraran de a quien estaban dando el premio. Le dije que no creí prudente contestar preguntas a alguien que ni conocía y le dije que no estaba interesado en el premio y colgué.
Pero me quede pensando. Estoy cansado que los bancos y otras instituciones me estén pidiendo datos míos. Entiendo que facilitar mis datos personales le permite a un banco analizar mi situación y entonces en base a ese análisis decidir si puedo convertirme en cliente de ellos concediéndome un crédito a tasas de interés que cubran los riesgos del Banco. El problema sale cuando el Banco cree que pueda usar esos datos para comercializarlos y lucrarse de ellos. Mis datos son míos no del Banco. Se los doy al Banco para un propósito especifico, pero no para otras cosas. Si el Banco vende mis datos o los comercializa con terceros, esta usando algo que no es suyo y eso esta mal.
En este país, lamentablemente, este tipo de situaciones no tiene ninguna sanción legal. No hay una ley que diga como debe manejarse la información personal. Todos los Bancos, casas comerciales y lugares donde usted ha llenado un formulario con sus datos personales pueden hacer lo que quieran con esos datos. No se sorprenda si en futuro, cualquier empresita de tercera le llame para pedirle más datos dizque con el pretexto de que usted ha ganado algo.
Afortunadamente, tampoco es que nadie haya llamado la atención sobre este asunto. Un abogado que ha salido en las noticias denunciando este abuso de parte de muchas empresas poderosas del país, ha creado un blog que sirve como boletín de información de la Asociación Salvadoreña de protección de datos e Internet. Esta Asociación se abrevia INDATA y es presidida por el abogado Boris Solórzano, quien ha sido columnista de El diario de hoy, en algunas ocasiones.
Otra persona que ha dado a conocer este tema en nuestro país, es el abogado Henry Campos, columnista frecuente de La prensa gráfica y uno de los pocos abogados que respeto, aunque no le conozco. A finales del año pasado escribió una columna sobre el tema y entre otras cosas dijo lo siguiente:
Tales problemas no son exclusivos de los países que carecen de normas e instituciones de protección de datos. Hace pocos días se ha desatado un escándalo con la circulación de datos financieros de ciudadanos ingleses en Internet. Suponen que se trata de archivos robados a las instituciones. Sin embargo las acciones que se han tomado han sido más responsables que las nuestras.
En El Salvador no solo hay que aprobar leyes que desarrollen adecuadamente el derecho a la autodeterminación informativa, esto es la circulación, el acceso, la corrección, la protección y el archivo de datos, sino también crear políticas e instituciones públicas dedicadas a la defensa de la información personal y sobre todo hay que generar confianza mediante acciones que demuestren que las instituciones tienen capacidad y voluntad de proteger los datos.
Henry Campos también es co-autor junto con cuatro personas mas de un libro de 227 paginas titulado “La protección de datos personales en El Salvador”, publicado por UCA Editores en 2005. El libro solo cuesta $10 dólares, y lo compre justamente en el 2006, creo yo. Lamentablemente no lo he leído, así que esta allí descansando en mi librera debido a mi pereza o quizás a la pila de libros que he adquirido y todavía no leo o quizás a una combinación de ambas. Espero poder leerlo y escribir otro post sobre la cuestión. En realidad, a todos debería preocuparnos como se usan nuestros datos personales, pues, además de ser inmoral comercializarlos sin autorización, uno nunca sabe a que estafadores le pueden ir a caer, como parece que me paso a mi con el tal Grupo INTERBAC.
Escrito por Soy Salvadoreño
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