Sobre la independencia
Sábado, 15 de Septiembre de 2007

No me gusta mucho la manera como escribe el Sr. Berne Ayaláh, escritor salvadoreño, columnista de Centroamerica 21.
Pero, esta semana escribio algunas cosas, que aunque escritas en tono irreverente me parecen dignas de reflexion relacionadas con la efemeride que se recuerda este dia, 15 de septiembre.
No entiendo exactamente porque titulo su columna “A correr españoletes, llegó la independencia“, pero estos parrafos me parecen interesantes:
El oro que se llevaron los piratas españoles sigue brillando en las capillas de la iglesia católica, separar a sus curas de las actividades del Estado fue motivo de guerras y asesinatos; aquí se inventaron la independencia y pensaron que nos iban a engañar toda la vida.
España no podía tener ocupadas sus manos en unas pequeñas provincias de agricultores criollos y locos que se vivían matando entre ellos, nadie libró en verdad ninguna lucha, los reyes estaban en desbandada en todo el mundo, apenas si estornudaron y caímos al suelo.
Los dos males mayores que nos dejaron fueron su hipócrita moral cristiana y la corrupción desenfrenada donde no ha podido surgir una convivencia humana digna de ser apreciada.
[…]
Los hombres comunes y corrientes del siglo XIX no tenían más información que la que surgía de sus tripas, al menos en este país.
Cuántas semanas habrá tardado en llegar la susodicha noticia que anunciaba la separación de nuestras tierras de la administración del imperio español; y en caso de que en verdad haya sido una noticia, cuál habrá sido el significado para esas muchedumbres analfabetas que deambulaban en los montes y las pequeñas plazas del trueque, nada, sólo el invento de la historia oficial.
La independencia como evento noticioso tiene más frescura ahora que en el tiempo en que se dio. Las masas que acompañaron al cura narizón que aturde su sotana y las campanas, sólo están en unos cuantos y tristes oleos, las plazas de aquella época no eran tan grandes y a los únicos que en verdad interesaba semejante hecho era a los mismos curas, que por “casualidad” eran terratenientes.
Tengo sobrados motivos para no creer en la independencia, no al menos en el significado que se trata de dar cuando cada año llegamos al mes de septiembre y salimos a batir una bandera extraña que siempre he pensado no refleja la esencia de nuestra vida.
El surgimiento de los Estados centroamericanos antes de la mitad del siglo XIX y más adelante las reformas de carácter republicano, sirvieron para concluir un proceso de eliminación de la cultura indo de nuestro territorio.
La marginación que los europeos nacidos aquí, hicieron de los naturales, fue depredadora. No sólo por la forma como fueron tomando las tierras ancestrales y destruyendo la organización comunal y la propiedad ejidal, sino también por la cultura del desprecio respecto del indio que se funda con los nuevos Estados.
Cuál es el valor inmediato y concreto de la independencia para las masas de trabajadores agrícolas y pequeños comerciantes, pero más que todo para el indio, ninguna. Es obvio que las libertades de que nos hablan los manuales de historia, no están referidos a nuestros ancestros, sino a una casta de hombre que se vio beneficiado con el nuevo orden mundial que afectó nuestra región.
[…]
Sin embargo, para la vieja Europa aquellos símbolos que se levantaron sobre millones de muertos, ahora no significan mucho o nada, el dios que nos metieron en la sangre a punta de espada, comenzó a morir hace ratos para ellos, pero les queda el oro, su verdadero dios.
Comentario:Parece ser ateo, el sr. Ayala. No lo soy, ni comparto su palabras ofensivas en contra de la religion de muchas personas en este pais. Pero, queda claro mas que nunca, que la independencia no significo mucho para el hombre común de entonces, y la verdad, no creo que significa mas ahora para el mismo hombre común, entre los cuales, me cuento yo.
Ayer, Henry Campos escribio algo que me parecio una opinion atinada de esta efemeride:
Celebramos mañana nuestra independencia de España y es casi nula la existencia de eventos públicos en los que se repase la historia, las consecuencias y la realidad actual de la misma. Solo algunas escuelas y sus clases ausentes de colores, música y mensajes publicitarios entran al fondo.
Los desfiles y actos públicos se limitan a exaltar símbolos, imágenes y sensaciones; pero nuestra comprensión de lo que celebramos ha estado ausente en las calles todos estos años.
[…]
La independencia no solo debe provenir del Estado, sino de los individuos que lo conforman. Estos han de recibir el tratamiento legal y razonable de los funcionarios, pero los ciudadanos han de ser responsables de sus actos y respetuosos de la ley.En estas fechas deberíamos dejar el automatismo y la exaltación, para ir más allá. Deberíamos sacar a las calles las discusiones de las aulas escolares, y no solo las bandas de paz. Porque en muchas escuelas al menos hay esfuerzos por repasar la historia, comprender la realidad y construir el futuro.
El Ministerio de Educación bien podría promover mediante premios a la investigación, obras plásticas, teatro, documentales, etcétera, el repaso histórico, el análisis y la difusión de ideas y hechos de fondo sobre la independencia.
Esas ideas me gustan mucho. Saber y conocer nuestro pasado, pero no las historias azucaradas y maquilladas. La verdad desnuda. Solo asi se puede preveer y construir bien para el futuro.














