El Hospital Rosales
Viernes, 20 de Julio de 2007
En El Salvador existen tres clases de hospitales:
Los privados, esto es, los que sus dueños son empresarios y brindan servicios hospitalarios por un pago directo del cliente (o paciente). Hay bonitos y completos hospitales privados y hay pequeños que mas parecen pequeñas clínicas de consulta que hospitales.
Están también los públicos, que son aquellos que son administrados por el gobierno de El Salvador a través del Ministerio de Salud. Estos tienen permanente carencia de los mas elementales insumos, ya no se diga de aparatos de tecnología medica, pero estos son los únicos que podrían llamarse gratuitos porque los costos por una operación, consulta, exámenes y otros es mas que todo simbólica, y aun así, a veces inalcanzable para una gran cantidad de salvadoreños. Aun así, pasan sobre-saturados, y por lo general, a no ser que sea una emergencia, cualquier consulta con un especialista, aun asi sean oncólogos, o una operación electiva, se programa para lapsos que van de 6 a 12 meses.
Y están los hospitales que pertenecen al Instituto Salvadoreño del Seguro Social que atienden exclusivamente a los trabajadores salvadoreños que son empleados “formales” de una empresa, oficina, fábrica o negocio, a los que se les descuenta de su salario una cuota mensual. Estos tienen una combinación de las ventajas y las desventajas de los hospitales privados y públicos. Por lo general, tiene tecnología medica a veces superior a la disponible que en los hospitales privados pero igual que los públicos pasan sobre-saturados y las consultas son programadas en lapsos que van de 2 a 6 meses, aparte que una gran cantidad del presupuesto del hospital se gasta en la inmensa, lenta, ineficiente burocracia administrativa del instituto y en las enormes demandas del sindicato de trabajadores del instituto.
Recientemente, es decir, ayer, el hospital publico mas conocido en este país, y adonde son remitidos todos los pacientes que no pueden ser atendidos en cualquier otro hospital publico cumplió 105 años de ser abierto al publico. El llamado Hospital Rosales. Este hospital debe su nombre a que un banquero que ocupo el puesto de presidencia de el pais, en 1885, José Rosales, al verse sin herederos dejo en su testamento el deseo que su fortuna ($500,000.00) fuese repartida entre su esposa y el Hospital de El Salvador. El sr. Rosales murio en 1891, y ese mismo año se coloco la primera piedra, terminándose de construir en 1902, justo hace 105 años. En agradecimiento, se nombro al hospital con el apellido del benefactor.
Según el presidente Saca, este hospital atiende unas 800 consultas diarias en las especialidades de medicina interna, y cirugia general. En el se realizan alrededor de 5 mil 800 operaciones al año y 4 mil 500 mas en la unidad de emergencia.
Ahora bien, a diferencia de los datos antes mencionados que pueden ser perfectamente ignorados, algo que no puede ser ignorado cuando se visita ese hospital es que las instalaciones podrían parecen muchas cosas, excepto un hospital.
Creería yo que si alguien que nunca lo ha visitado le dijeran que allí dentro lo que hay es un taller de automotores, una estación de ferrocarril o simplemente un edificio viejo abandonado seria mas fácil de creer que decir que es un hospital.

Si usted compara la fachada del hospital de una fotografía tomada hace unos 80 años con una actual, usted vera que el edificio como tal no ha cambiado para nada. En medicina como en informática, un año representa un tiempo inmensamente grande en lo que se refiera a avance tecnológico, de conocimientos, etc.

En el Hospital Rosales es como que si el tiempo se hubiese detenido en 1902. Una visita a cualquiera de la sala donde descansan los pacientes le provocara una mezcla de asco, repugnancia, lastima, sorpresa y compadecimiento.

Todas las camas de hierro son viejas y con moho, en general todo el mobiliario es antiguo, sobre usado y completamente desgastado y muchas veces hediondo.
Las instalaciones eléctricas son un manijo de alambres que en cualquier momento podrían sobrecargarse y causar un corto circuito. Las paredes de lamina (traidas de Bélgica hace mas de 100 años) tiene capas y capas de pintura que se descascara. Los pasillos y espacios de transito han sido construidos improvisadamente y sin planificación y lucen llenos de basura durante las horas de visita.
¿Conoce usted el edificio de la Corte Suprema de Justicia? ¿Conoce el Salón Azul de la Asamblea Legislativa? ¿Conoce usted la Casa Presidencial donde trabaja el presidente? ¿Ha visitado usted alguna vez alguna vez cualquier oficina gubernamental, judicial, militar que le haya sorprendido dado su decoración lujosa? Piense en los millones de dólares que a lo largo de cien años se ha gastado en estos lugares y pregúntese,
¿porque ningún gobierno a lo largo de estos años ha pensando en tener en los terrenos del hospital Rosales un edificio, un complejo hospitalario decente y bonito?
Piense en los millones que se han gastado en otorgar subsidios para favorecer a empresarios y terratenientes a lo largo de 105 años. Piense en los millones de dólares que han sido destinados para tener una fuerza armada ociosa y tendiente siempre históricamente a arrebatar el poder a los civiles y gobernar represivamente. Piense en los millones que se has gastado y se siguen gastando en consultorias, préstamos y proyectos que nunca cuajan y solo sirven para llenar los bolsillos de contratistas y funcionares gubernamentales que a diferencia de Carlos Perla, nunca se descubren.
¿Por qué nunca dedicar algunos de estos millones a tener un hospital limpio y digno de ser llamado Hospital?
Escrito por Soy Salvadoreño
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