Paolo Lüers y El Faro
Viernes, 1 de Junio de 2007

Hace algún tiempo, escribí en este blog un post sobre El Faro, un periódico electrónico semanal de este país. En aquella oportunidad, dije que me parecía que debido al panorama tan gris en el periodismo con medios como La prensa gráfica ó El Diario de hoy, El Faro despuntaba como medio, por el contenido de sus columnas de opinión y por su manera de presentar las noticias de manera bastante objetiva e imparcial. Dije en esa ocasión que el mejor columnista que tenia ese periódico, era (de acuerdo a mi percepción, por supuesto) Paolo Lüers, un alemán que milito en la guerrilla durante los años de conflicto y ahora es dueño de un restaurante de comida alemán bastante conocido llamado La Ventana. Esto no quiere decir, que siempre he estado de acuerdo con lo que Paolo escribe, de hecho, cuando Mauricio Funes fue despedido de Canal 12, él escribió una columna bastante lamentable y visceral. El ha escrito también otras columnas donde evidencia que entre él y Giovanni Galeas hay diferencias de algún tipo, no se si personales, o de otra índole mas o menos profundas.
Sigo pensando igual, es decir, que El Faro es el mejor medio que existe en este país y que Paolo escribía las mejores columnas, a pesar de que, como es conocido, Paolo Lüers, abandona El Faro pués deja de escribir su columna después de que la dirección del periódico, en la persona de Carlos Dada, otro periodista bastante conocido, decidio retirar la penúltima columna de Lüers, titulada “Del PC y su madre KGB”.
Esta columna de Paolo era también bastante critica con la labor de Ricardo Valencia, un periodista de La prensa para la revista Enfoques, quien fue el responsable de una serie de artículos que presento esa revista sobre como Shafick Handal habia conseguido apoyo de la Unión Soviética en la forma de armas para la guerrilla. Esta serie de reportajes fue ampliamente comentado en artículos y columnas de opinión de La prensa y en varios blogs salvadoreños.
Lüers, escribió en esa columna que aunque no ponía en duda los datos que mostraba el reportaje, si decía que al articulo le faltaba calidad debido a que no ponía en su debido contexto la historia, y acusaba a Valencia de haber caído en una trampa del partido comunista, porque este partido lo había utilizado a Valencia y al reportaje para elevar su importancia e influencia durante la guerra ante la opinión nacional, una importancia que en la realidad no había tenido durante la guerra. Lüers afirmo en su columna que la influencia del partido comunista era detectable en el reportaje en el hecho de que Valencia había podido hablar con un funcionario ruso que ahora vive en Cuba y que esto no hubiera sido posible sin la ayuda de el partido comunista, partido que siempre lidereo Handal y que ahora, al parecer de muchos militantes de izquierda, son los que llevan las riendas del poder en el fmln.
Las criticas de Paolo, en resumen, se refería a que al publicar una verdad a medias, es decir, sin contexto, Valencia había hecho feliz a arena, a la prensa por hacer feliz a arena y al partido comunista. Y terminaba su columna de la siguiente manera, nada amable para Valencia:
Alguien tiene que decirte cuando estás siendo manipulado por tu fuente, instrumentalizado por tu medio, y además recibiendo falsos aplausos por terceros.
Lo que siguió a eso revela algo bien cierto en este país. Acusar públicamente a un periodista o grupo de periodistas en este país es una cosa muy seria, bien seria, casi un tabú. No me refiero a decir que un x periodista sea de un x partido. Esas acusaciones van y vienen y ya a nadie le importan. Lo que es un tabú es decirle a un medio mentiroso o medio mentiroso. Y cuando eso sucede se desata el Apocalipsis. La reacción, primero vino de los señalados, es decir, de Ricardo Valencia y su editor, Saul Vaquerano, alguien que mi juicio es un buen periodista y escribe columnas muy buenas en la prensa. Ambos escribieron a El Faro, exigiendo que Paolo se disculpara porque ellos estaban siendo “difamados”. Sus cartas aparecen publicadas en El faro esta semana y las puede ver aqui y aqui.
Carlos Dada, director de El Faro, procedió entonces, a retirar la columna poniendo un rotulo escueto de que la columna era quitada por no haber pasado supuestos “controles de calidad”. Sospecho yo que esos controles son sus criterios y opiniones. Eso desato en la blogosfera y en los lectores de El Faro (viejos y nuevos atraídos por la noticia) post y correos condenando la acción censuradora y otros (los menos) exigiendo que Lüers se retractara.
Lüers escribe su última columna diciendo que El Faro es el mejor diario que existe y que se va por falta de confianza de sus jefes a él. Y finalmente Dada, escribe una columna diciendo que no es cierto que ya no le tengan confianza a Paolo y que ha habido un debate intenso y que el caso los obligara a cambiar algunos procedimientos y hasta allí.
Pues ahora va mi opinión: Creo que Paolo Lüers fue mas provocativo que de costumbre y debió haberse medido un poco mas en su critica a Valencia y hubiera admitido eso en su ultima columna, lo que no hace. Valencia por pura decencia hubiera explicado quien le consiguió la entrevista con el ruso y como se redacto el articulo, mejor aun, hubiera concordado en que el no dijo la verdad completa al no poner en su debido contexto lo que contó, pero eso, es algo que seguramente jamás el lo admitirá.
Y la actitud de Lüers y la de Valencia nos enseñan un segundo tabú en los medios y es que un periodista de un medio salvadoreño jamás admite sus equivocaciones.
Por ultimo, pienso que la actitud de Dada refleja mucha debilidad ante las peticiones de Valencia y Vaquerano y que su ultima columna no dice nada, pura paja, como diría mi abuela, con la ventaja de que Lüers ya renuncio. Habla pues el, sobre las cenizas de la mejor columna del periódico. Ojala le tendiera la mano a Paolo y que esta la aceptara para que siga trabajando en El Faro.
No creo que suceda, porque a los medios salvadoreños no mucho les importamos los lectores. Les gusta mas influenciarlos que mostrarles la verdad. Y lamentablemente en esta ocasión, El Faro acerca su postura a LPG y EDH en ese sentido. Y esa es exactamente la razón del porque muchos leemos El Faro, porque siempre ha parecido que a este si le importan sus lectores y la verdad. Ojala cambien, por su bien y por el nuestro y para que los 9 años que acaban de cumplir se multipliquen por cien.














