Fatalismo Salvadoreño
Miércoles, 30 de Mayo de 2007
Un segundo problema que ha surgido en nuestras conversaciones es un cierto malestar por parte del público en general, por lo que yo llamaría una impresión de favoritismo.
La idea de cuando un pequeño en esta economía, en este país, se enfrenta con uno grande, el ganador, según la impresión del pueblo, es casi siempre predecible, el grande va a ganar y el pequeño va a perder. Eso es como un cierto fatalismo por parte de pueblo, una falta de esperanza que es muy nociva para muchos elementos en la vida social y económica del país. No tengo una respuesta a eso, no hay una política económica o no económica que va a resolver este problema.
Con el debito respeto al doctor, no creo que sea el fatalismo la actitud que predomina en los salvadoreños. Lo que creo que muchos sienten es fiasco por las instituciones de justicia y del gobierno.
(Recordando una frase famosa: “¡Son estos temas, estupidos!“).















El que mucho abarca, poco aprieta.
El Estado salvadoreño se desvive en toda clase de modas y en todas las áreas de la vida. Por lo tanto, no queda energía, tiempo, ni dinero, para focalizarse en la Justicia: cortes, fiscales, policías, cárceles.
A nadie debería sorprender. El que mucho abarca, poco aprieta. Hay que cerrar la mitad de los ministerios, para que el Estado haga como el zapatero a sus zapatos: enfoque en Justicia y Seguridad.
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En cambio, ahora ves al Estado abarcando mucho: pretendiendo regular el precio de la gasolina en el país de C.A. que más barata la tiene; regalando semillas “mejoradas” a los agricultores (¿y a mí, qué me regalan?); abriendo embajadas en países con los cuales no hay, ni habrá, relación comercial que justifique el enorme gasto; construyendo catedrales con fondos públicos; “regulando” el medio ambiente desde hace una década, a un costo de $100m, sin resultado alguno; “promoviendo” el turismo con MARN y con ISTU, en el país más violento de América; haciendo “eventos culturales” de CONCULTURA básicamente en San Salvador donde solamente una élite de clase media puede o quiere participar; regalando cientos de millones/año en subsidios del MINEC a las industrias que el Estado “cree” que se los “merecen”.
Hay que clausurar la mitad del Estado, si es que alguna vez queremos Justicia.
Lo dijo El-Visitador — 30/May/2007 @ 9:25 am
Me agrada concordar con vos en vez de disentir y este tema es uno en el que concuerdo con tu postura.
Es ridiculo que este Dr. limite su vision a que somos “fatalistas”. Y alla van otros diciendo que somos distemicos.
Y bueno, alli estan los cien millocejos que se traga ese aparato inutil llamado ejercito.
Lo dijo Soy Salvadoreño — 30/May/2007 @ 9:34 am
Eso cabal: fi-ASCO
Lo dijo JC — 30/May/2007 @ 3:20 pm
Puuu!
Que acertado comentario el tuyo. Aquí se tratan de explicar las cosas tan raramente, como aquella vez qeu dijeron que la violencia venia de nuestros genes indigenas.
El gobierno tiene que recapacitar que la opinión de la gente, no siempre es por estar nada mas fatalismo, es más bien un grito de auxilio.
Lo dijo beka — 30/May/2007 @ 4:24 pm
Fiasco, completo desinterés e incredulidad en las instituciones estatales (y razones creo yo que no faltan).
El problema de esto es que ser indiferente a la situación y no tomar acción pienso yo sería peor.
Como dice la etiqueta, que sea una frase para olvidar
Lo dijo Carlos Trio — 30/May/2007 @ 7:54 pm
Antiguo Cucatlan es un lugar de Elite o adinerado en San Salvador ?
Lo dijo Holaa — 30/July/2008 @ 11:02 pm